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La Denominación de Origen Toro cuenta con un Consejo Regulador que vela por las normas establecidas en el Reglamento, que garantiza la calidad del producto (Orden 29 de mayo de 1987 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación). Este Consejo avala la calidad a más de treinta bodegas amparadas, autorizándose la elaboración de vinos blancos, rosados y tintos estos últimos con la mención de "jóvenes", "crianzas", "reservas" y "grandes reservas".
Además fomenta la plantación de la variedad autóctona, fija la densidad de plantación, la producción máxima y cuida de que en la elaboración de los vinos se sigan las normas y técnicas adecuadas, garantizando así la calidad de los vinos.
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La persistencia es muy buena, de recuerdos chocolateados. Mejorará en unos meses de botella.
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Resulta un vino muy interesante al combinar la esencia de la tradición bordalesa de sus productores con la robusta y tánica Tinta de Toro.
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Vino estructrurado, buena conjunción entre los aromas de la variedad y la madera, que evolucionará muy bien en la botella.
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Vino de color cereza muy intenso. En nariz es muy elegante, aromas tostados y torrefactos sobre un fondo de frutos negros.
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Pintia 2004 es la cuarta cosecha comercializada de esta etiqueta que empieza a erigirse en puntal cualitativo de los vinos protegidos por la Denominación de Origen Toro. La producción de botellas de este vino ascendió a 134.224 unidades.
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